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GÁLVEZ TIENE SU FUEGO EMPRENDEDOR
Cuando fermenta la pasión por la cerveza
Emprendedor, conocedor de la materia y fundamentalmente un apasionado con su trabajo, Sebastián Chiavón, el propietario de Cervecería Lirba, hace más de ocho años que se dedica pura y exclusivamente a la producción de cerveza artesanal.
Redacción El Santafesino
16/05/2018

Lirba es un emprendimiento netamente familiar y su propietario es el encargado de fabricar los tres mil litros mensuales de cerveza artesanal.
Fuente: El Santafesino

Con una historia de casi dos décadas dedicadas a la apicultura, Chiavón acompañado por su familia, comenzó a buscar nuevos rumbos y fusionando sus conocimientos sobre la miel con las ansias de iniciar otro proyecto llegó en el año 2010 a la fabricación de cerveza. Partiendo desde una base de capital cero, una chimenea de acero inoxidable fue la primera olla que se utilizó para lograr cocinar en aquel momento 50 litros de la bebida. Hoy la microcervecería tiene un sistema con el que se producen 3.000 litros mensuales, con una proyección para este año que intentará llegar a los 5.000 litros.

De visita por el establecimiento, El Santafesino pudo conocer las instalaciones de Lirba, la única microcervecería de la ciudad de Gálvez y su zona de influencia habilitada y registrada y que desde hace unos meses cuenta con un brevery pub, un acogedor patio cervecero en el mismo predio donde se encuentra la fábrica. “La idea es que la gente disfrute de una rica cerveza en el mismo lugar donde se produce, apenas envasada, el público puede degustar las diferentes variedades que ofrece Lirba”, comentó el productor durante una charla con El Santafesino.

Al igual que sucedió con el vino, en un proceso muy similar en el que se comenzaron a conocer nuevas cepas, aparecieron los vinos boutiques y el arte del buen beber fue ganando adeptos a lo largo y ancho de todo el país, lo mismo fue sucediendo con la cerveza. “La industria de la cerveza se estancó en el estilo lager, y nosotros, los cerveceros empezamos a resucitar estilos de cerveza de cuando se empezó a hacer esta bebida”, subrayó el emprendedor galvense.

“La cerveza se elaboraba diariamente hace miles de años cuando no existía manera de conservarla con el frío y la única forma era con flor de lúpulo”, explica Chiavón, haciendo referencia a una bebida que además era utilizada como alimento. “Estamos volviendo a los orígenes de cómo la humanidad fue encontrando el camino de supervivencia porque hoy se sabe que esta bebida tiene propiedades que son buenas para la salud, como el oxalato de calcio que es beneficioso para los huesos”, apunta el productor.

En la actualidad, con la aparición de las cervecerías artesanales se abre un gran abanico donde el público tiene la opción de probar una variedad muy amplia de cervezas, con diversos sabores, aromas, cuerpo, menos gasificadas, sin conservantes y por consiguiente mucho más saludables que las comerciales. Hoy Lirba tiene su “Club de la cerveza” un lugar de reunión donde dos veces por mes, los amantes de la buena birra se encuentran para saborear una golden, una IPA, la american amber, la stout o la dulce honney, alguna de las opciones que se disfrutan en el predio de calle 9 de Julio.

El mercado a nivel mundial está creciendo mucho y aumenta la competencia en cuanto a la calidad del producto, se incrementa la demanda y las empresas se deben adecuar a los cambios permanentes. Demostrando un conocimiento específico sobre el mercado en cuestión y con una visión de futuro que lo señala como un voluntarioso emprendedor, Chiavón reconoce que “una microcervecería requiere de mucha inversión, las técnicas de producción se van actualizando diariamente y todo el proceso natural de la cerveza lo seguimos cada vez con más tecnología”.

Lirba es un emprendimiento netamente familiar y su propietario es el encargado de fabricar los tres mil litros mensuales. Dos veces a la semana se cocina, otros tres se filtra, se envasa en los barriles de 20, 30 y 50 litros y luego se distribuye. Aunque con la proyección que tienen para los próximos meses, no faltará mucho para que se incorpore personal con el objetivo de cubrir las demandas propias de una empresa en expansión.

La historia de un nombre

Sebastián y su esposa Paola esperaban su primera hija cuando apareció la idea de comenzar a producir cerveza artesanal. Los meses fueron pasando, montaron una cocina en el lavadero de la casa familiar, pero el embarazo comenzó a manifestar problemas y cuando nació Abril, apenas sobrevivió cinco días. Con el dolor que supone la pérdida de un hijo, pero todas las fuerzas de la juventud y el entusiasmo propio de un emprendedor, Sebastián se inclina a la elaboración y “buscando algo que nos saque de esa situación dolorosa puse toda mi energía en esto y empiezo a ver crecer a Abril a través de la cerveza”. En 2010 bautizaron a la microempresa como Lirba, el anagrama del nombre de su hijita fallecida, Abril.

Ejemplo de emprendedorismo, Chiavón afirma que “como centro de región, desde Gálvez podemos cubrir un radio de 100 km con nuestra cerveza de calidad, el público puede venir a visitarnos, haciendo un recorrido por nuestro cervezoducto y queremos hacer un stand móvil, sumándonos a esta movida que se está viviendo en todo el país”. Con una demanda creciente e ininterrumpida “notamos un consumo muchísimo mayor y ésta es una ola a la que te subís o te pasa por encima”, afirma con un coraje que le hace frente a cualquier situación que deba afrontar.

La charla fue rematada con un brindis. Dos pintas tiradas en el mostrador de Lirba le pusieron punto final al recorrido por la única cervecería artesanal de la ciudad de Gálvez. Una empresa que no paró de crecer desde que comenzó allá por el año 2010. Una demostración de lo que se puede lograr con pasión, compromiso y voluntad, condiciones claves de todo buen emprendedor.

Por Verónica Pozzi



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Sebastián Chiavón diseñó desde cero y construyó con sus propias manos y la ayuda de colaboradores todo el sistema que se utiliza para fabricar la cerveza artesanal.
Fuente: El Santafesino