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La llave para caño, un fundamento de "hierro" para Bahco Argentina
"La Mano de Hierro" cumplió 130 años y la razón de ser de la planta ubicada en Santo Tomé. Una herramienta tal usual en nuestro país pero compleja en su elaboración y con un sello bien argentino: una fuerte incidencia del trabajo manual en todo el proceso.
Por Lic. Exequiel Kay
Redacción El Santafesino
21/08/2018

El director general de Bahco, Fernando Montenegro, junto a Abel Pascualón y Tomás Alvarez, pioneros de la llave para caño en Santo Tomé.
Fuente: El Santafesino

“La Mano de Hierro” se traduce en el brazo fuerte de Bahco en su planta de Santo Tomé. Sus propios directivos admiten que esta herramienta tradicional justifica la existencia de este emplazamiento industrial ubicado a las puertas de la Autovía 19.

Más allá de esta condición, que puede perturbar a quien la escucha, hay dos factores que de antemano le otorgan verdadera importancia a este producto: su historia y la incidencia de la mano de obra en su elaboración.

Respecto del primero, la tradición señala que Johan Petter Johansson fue un inventor e industrial sueco que obtuvo la primera patente de una llave ajustable moderna en 1888.

Luego de varios años de carrera, decidió comenzar su propio negocio y abrió su taller mecánico que rápidamente se convirtió en una empresa exitosa. En esa carrera inventó la llave ajustable y la llave de fontanero.

En 1890 B.A. Hjorth & Company acordó distribuir sus herramientas en todo el mundo bajo la marca comercial Bahco. Resultó el inicio de un exitoso camino: Bahco ya fabricó más de 100 millones de llaves hasta la fecha.

En Argentina, la firma fabrica la llave para caño desde 1970, justamente en su planta de Santo Tomé. Como se sabe, en nuestro país se utiliza mayormente en la construcción (instalaciones de agua y gas) y en la industria automotriz.

La producción anual ronda las 150.000 unidades y la mitad de ellas se destina a mercados de exportación: Latinoamérica, Europa y Estados Unidos. Este último, es el mercado al que se apuesta más fuerte en los próximos años, ya que se estima exportar unas 100.000 piezas extras de un nuevo modelo con “ajuste rápido” el próximo año.

En cuanto al segundo factor, la intervención del hombre es determinante en el proceso de fabricación de la llave para caño. Su complejidad obliga a numerosos pasos, en su mayoría con trabajo manual de los operarios.

Esta modalidad por momentos excepcional en un marco de revolución tecnológica, pudo comprobarse en la recorrida que periodistas y directivos realizaron por la planta de Bahco en Santo Tomé, con motivo de la celebración de los 130 años de esta herramienta.

Origen y fundamento

El Director de Bahco Argentina, Fernando Montenegro, refrendó estos conceptos a Producción Santafesina, en ocasión de la mencionada celebración. “Hace 130 años el hijo de un granjero inventa la llave de caño y la llave ajustable, dos productos que dan origen a nuestra compañía” destacó.

Sus dos ramas, su boca variable para distintos diámetros, su peso apropiado, son algunas de las virtudes que hacen particular a esta herramienta de sujeción, no de precisión, y le otorgan vigencia en el tiempo.

Se trata de una herramienta compleja porque se necesita un proceso de forja con alta temperatura y máquinas de mil toneladas, una máquina con control numérico para hacer los moldes, mecanizado para los dientes, proceso de soldadura (la llave tiene dos partes soldadas), plegados de chapas e inyección para los mangos, fosfatizado antioxidante, una serie de pasos que también incluye su armado manual, para finalizar con un tratamiento térmico.

Y el proceso productivo es clave: “este producto justifica la existencia de la planta en Argentina. Es decir, la planta de Santo Tomé es la única que produce esta herramienta para el grupo” advirtió Montenegro, quien respalda esta afirmación con otra arista. La demanda de este producto en Argentina es alta y su proyección al exterior alentadora.

Hombres y máquinas

Por su parte, Oscar Mántica, gerente de planta, precisó los pasos para la fabricación de la llave para caño, marco en el cual la mano del operario es determinante. “En el caso de la llave para caño son muy pocos los procesos automáticos, hay algunos parciales. Salvo el tratamiento térmico el resto es manual. Nosotros tenemos un lema que es no negociamos el tema seguridad” sentenció para abrir otro tema importante.

En ese sentido, todas las máquinas tienen sensores que –por ejemplo- hace que una máquina se detenga en caso que detecte que una mano interfiera en la misma, por caso, las prensas o los centros de mecanizado. “El tema de seguridad no se negocia desde hace muchos años en nuestra empresa. Preferimos hacer menos piezas pero con seguridad” aseguró.

Otro aspecto determinante es la baja producción en proceso. “Llave que se comienza se termina” es el lema en este orden. “Es decir, que una llave que se produce esta semana, la próxima está lista para ser despachada” dice el gerente de planta para explicar que no haya demoras o se posponga la terminación del producto.

La perdurabilidad de la llave para caño es excepcional. Su funcionalidad es la misma desde su origen, más allá de los cambios de forma que han mejorado su uso. La mejora de procesos y componentes sí son muy distintos al comienzo, hace 130 años, pues la competencia mundial así lo exige. Como sea, Bahco está lista para ajustarse al futuro.



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La fabricación de la llave para caño de Bahco tiene un alto componente manual.
Fuente: El Santafesino

La fabricación de la llave para caño en Bahco Argentina data de 1967.
Fuente: El Santafesino