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UNA PIEZA CLAVE
Arandelas, esfuerzo a granel
Del galpón en el patio, al predio del Parque Industrial de Gálvez, la Fábrica de Arandelas de Daniel Bianco produce 20 toneladas mensuales de este sencillo pero indispensable componente de cualquier artefacto, vehículo y sistema. La virtud de reciclar todo y el cuento de la buena pipa: las importaciones.
Por Verónica Pozzi
Redacción El Santafesino
22/08/2018

La Fábrica de Arandelas de Daniel Bianco tiene una historia que se remonta cinco décadas atrás.
Fuente: El Santafesino

La Fábrica de Arandelas de Daniel Bianco tiene una historia que se remonta cinco décadas atrás, cuando su mentor, con apenas 23 años comienza a producir esos pequeños aros de chapa junto a su esposa en un humilde galpón que ocupaba unos metros en el patio de su vivienda familiar. El joven emprendedor trabajaba para una fábrica de cocinas y en sus horas libres, después de descubrir que los recortes de chapa podían utilizarse para la producción de arandelas, y aprovechando sus conocimientos en matricería, invirtió en su primer balancín y en ese momento comenzó el largo camino de aquella empresa que en la actualidad está instalada en un amplio predio en el Parque Industrial de Gálvez.

Hoy, la segunda generación, con Luciano Bianco como responsable de la firma, se afianza en el terreno local con una producción aproximada de veinte toneladas mensuales que se distribuyen en gran parte del país. Además del producto estrella -arandela plana desde 1/8 a 2 pulgadas y media- los diez empleados que trabajan en los talleres que ocupan una superficie aproximada de 1800 metros cubiertos fabrican arandelas chapistas, especiales, estiradores para alambrado, roscados, tensores y cajas de herramientas. Sumado a los operarios dedicados a la producción completan el plantel, dos en mantenimiento, uno en administración y el propio Bianco.

“La arandela sale de la chatarra, o recorte que en un 70% se adquiere en la misma ciudad de Gálvez, otro 10% llega desde la zona y el porcentaje restante -chapa nueva- proviene de Sidersa (San Nicolás, provincia de Buentos Aires)”, comenta el empresario a Producción Santafesina, mientras recorremos las naves repletas de balancines donde una máquina automática produce aproximadamente 38 kilos de material por hora, a diferencia de la herramienta manual, donde un operario consigue cinco kilos en el mismo período de tiempo.

Importación: la historia se repite

Haciendo un poco de historia, el hijo del fundador recuerda que en la década del ‘70 aquel taller que intentaba consolidarse en la confección de piezas de chapa y en la que se trabajaba 24 horas por día no logra sobreponerse a la llegada de los artículos que entraban desde el exterior y comienza a bajar su producción. “A los empleados se los indemnizó con herramientas como para que puedan continuar trabajando por cuenta propia” contó Bianco y recordó que como su padre tenía un camión decidió poner un corralón, empresa que al día de hoy abastece de materiales de construcción a Gálvez y toda la zona.

Recién un año después de la gran crisis del 2001 la empresa comienza nuevamente a contratar personal logrando instalarse en 2002 en una nave en el Parque Industrial ubicado en la zona norte de la localidad del departamento San Jerónimo.

En la actualidad los millones de pequeños discos perforados fabricados en la ciudad se venden a clientes de varias provincias argentinas, con un 70% de venta que abastece a todo Buenos Aires mientras que el 30% restante se distribuye en industrias de todo el país. Consultado sobre la utilización de su producto, Bianco explica que “lo que fabricamos se usa en la composición de los más variados artefactos como lo son los pequeños electrodomésticos, sillones, tendederos o carros de supermercado entre tantos otros”.

Pero también los aros metálicos de mayor diámetro son utilizados para camiones, acoplados bateas y electrificaciones. No ajenos a la actualidad económica que se vive por estos días en el país, con la liberación de las importaciones “hoy se está produciendo menos por eso el mercado doméstico tiende a caer” reconoce el emprendedor con un dejo de preocupación.

Nada se tira, todo se recicla

Además de su producto principal -con un total de siete toneladas de arandela natural y trece toneladas de anillas zincadas que suman veinte mil kilos mensuales- la fábrica procesa todo el descarte, que luego de pasar por una compactadora se transforma en fardos de chapas que son vendidos en un gran porcentaje a las fundiciones para la construcción de piezas agropecuarias. Este mercado se encuentra principalmente en la zona norte de la provincia de Santa Fe, un nicho que encontraron para poder hacer un mayor aprovechamiento de la materia prima.

Casi medio siglo después de sus inicios, haciéndole frente a los crónicos cambios de la economía nacional y siempre con el característico empuje de los emprendedores, la segunda generación de los responsables de esta importante empresa galvense sigue apostando a la producción local. Con mucho esfuerzo, compromiso, empeño y responsabilidad. Todo a granel, así, como se venden las arandelas.



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Fuente: El Santafesino

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