LAS FALENCIAS EN LOS CONTROLES MUNICIPALES
El puerto de Santa Fe, ¿tierra de nadie?
Un concejal radical analiza que la existencia de 13 empresas que no tributan, hasta el día de hoy, Derecho de Registro e Inspección sobre un total de 23 empresas en funcionamiento es el dato más relevante.
21/01/2004

El cuadro muestra el resultado de los controles realizados por la Municipalidad de Santa Fe en el Puerto.
Fuente: El Cronista Regional

El Concejo Municipal aprobó, el día 3 de Julio de 2002, la comunicación Nº 3769 conteniendo un Pedido de Informes dirigido al Departamento Ejecutivo Municipal, vinculado a la necesidad de conocer la situación fiscal de las empresas radicas en el área portuaria.

La sanción de este Pedido de Informes "disparó" una serie de acciones y de operativos de control de parte de diversas dependencias del Ejecutivo Municipal.

Producto de esas inspecciones - que, aparentemente, de no existir el pedido del Concejo Municipal no se hubiesen realizado -, llevadas adelante entre el 16 de agosto y el 12 de setiembre, se obtiene como conclusión que en la actualidad 10 empresas se hallan habilitadas en la zona del Puerto y 13 empresas se encuentran sin habilitación, según el detalle que aparece en el Cuadro "Controles en el Puerto".

La existencia de 13 empresas que no tributan, hasta el día de hoy, Derecho de Registro e Inspección sobre un total de 23 empresas en funcionamiento es el dato más relevante.

Esta situación nos permite insistir acerca de la ausencia de un sistema de control y fiscalización adecuado que, como mínimo, genera:

a) Un perjuicio económico para nuestro Municipio, que no logra contar con los recursos mínimos para atender las demandas y obligaciones que se incrementan día a día por la situación de crisis.

b) Un perjuicio para las empresas que efectivamente son contribuyentes regulares, porque se plantea una intolerable situación de competencia desleal, con quien no paga por negligencia, por error o simplemente por voluntad de evadir. (Veamos si no la situación de las Areneras radicadas en el Puerto, donde una tributa mensualmente al Municipio, la otra no tributa y una tercera ni siquiera se halla inscripta; la situación de inequidad y competencia desleal es evidente).

Estamos seguros que esta situación se reitera en diversas áreas y rubros de la ciudad. Si se inspeccionara, controlara y fiscalizara adecuadamente en toda la ciudad, nos encontraríamos con un perjuicio económico muy importante para las finanzas municipales.

Lo más curioso de toda esta situación es que a pesar de que la Dirección de Rentas de la Municipalidad detecta 13 empresas en infracción ninguna de ellas es intimada para que proceda a su habilitación, ni siquiera es intimada (para que mientras dure el trámite que la habilite) abone al Municipio lo que corresponde en concepto de Derecho de Registro e Inspección.

En este sentido, la administración municipal tiene comportamientos que pueden ser tildados, directamente, de ridículos. No olvidemos que, hace sólo unos días atrás, el Concejo Municipal aprobó la realización de sumarios administrativos porque, precisamente en la zona del Puerto, una empresa que no cumplimentó con un trámite que le era exigido por el Departamento de Habilitación de Negocios, fue "premiada" con el archivo de las actuaciones y, por lo tanto, "desobligada" del pago de los tributos municipales.

Lo que ocurre en el Puerto puede ser inscripto en un marco más general caracterizado por la existencia de una serie de situaciones irregulares que surgieron a la luz en los últimos tiempos y dieron cuenta de que el Estado Municipal no cuenta con criterios de control y fiscalización rigurosos (independientemente de la voluntad o intención de la autoridad política), que asegure los criterios de justicia y ecuanimidad, que deben ser la base de todo el sistema fiscal.

En varias oportunidades hemos sostenido que una política de recaudación eficaz es la contracara necesaria para el reordenamiento fiscal. Que de nada sirve "ajustar" por el lado de los gastos si, en paralelo, no se cuenta con una férrea y sistemática tarea de fiscalización y control que no puede dejar de ser revisada y respaldada por quienes tienen las mayores responsabilidades políticas.

¿Es exagerado hablar de falta de una política de recaudación?

¿Es impensable planificar un conjunto de acciones para que en el menor tiempo posible se consiga una tarea de fiscalización basada en la equidad y la justicia?

Pensamos que no. La iniciación de estos "operativos", y sus primeros resultados, parecen indicar que la tarea no es imposible.

C.P.N. Julio Schneider-Concejal.