PANORAMA POLÍTICO
El peronismo, a la caza de un guiño de Reutemann
Otra vez, Carlos Reutemann demostró ser una presa codiciada. Los aliados del Presidente Eduardo Duhalde no se resignan a la prescindencia. Y los seguidores de Carlos Menem no se conforman con un gesto que implícitamente parece favorecerlos.
Por Ivana Fux
Redacción
21/01/2004


Por eso, desde hace varias semanas, unos y otros desfilan por los pasillos de la Casa de Gobierno de Santa Fe. Ansían arrancarle al hombre de pocas palabras aunque más no sea un mínimo gesto: una declaración pública, algún emisario suyo en los palcos de los actos de campaña, o en última instancia, la foto para el afiche del candidato junto a alguno de sus hombres de confianza.

Así, en menos de quince días, lo recibió dos veces al operador político del duhaldismo, Juan Carlos Mazzón. Y los desembarcos no habrían sido en vano. Reutemann le habría prometido al "Chueco" la presencia de su ladero, Alberto Hammerly, en el acto que hará Néstor Kirchner, el miércoles que viene en esta ciudad.

Los menemistas no fueron menos. En las últimas horas, sorprendió en la Casa Gris la presencia de Antonio Richilo, jefe de campaña de la fórmula Menem-Romero, junto al ex dirigente deportivo y actual candidato a diputado nacional, Daniel Lalín. Ambos llegaron acompañados de uno de los apoderados del PJ local, Antonio Ciaurro, en una audiencia que fue negada a la prensa.

Los enviados del líder riojano anunciaron una próxima visita de Carlos Menem a la provincia, y habrían intentado obtener de Reutemann algún apoyo que garantizara el éxito del evento.

Pero los cazadores de adhesiones no sólo van por Reutemann. Frente al hueso duro de roer, las miras apuntan también a todos aquellos que puedan ser reclutados en sus huestes.

Y no por ser de piezas menores, la cacería resulta menos atractiva, ya que no son pocos los dirigentes destacados del PJ que, gracias a la Ley de Lemas, serían potenciales candidatos a gobernador.

Así, ya blanqueó su simpatía por Néstor Kirchner el Ing. Jorge Obeid. El ex mandatario se siente con peso propio y le confesó a Reutemann su deseo de volver a ocupar el sillón de la Gobernación. El santacruceño conquistó, además, a Julio Gutiérrez. El actual diputado nacional, aunque todavía en reserva, también estudia anotarse en la grilla de largada.

Con posibilidades más débiles aparece Miguel Angel Paulón, un "amigo" de Reutemann que se atrevió a señalar algunos "perjuicios" de la década menemista.

Aún prescindente y también indeciso, asoma Oscar Lamberto. El senador nacional dijo esta semana, tras visitar a Reutemann, que no lo "desespera" ser candidato ni gobernador.

Confeso pero sin la suficiente estructura se inscribe, por otra parte, el diputado provincial Jorge Giorgetti. El autodefinido "fundador del reutemanismo" fustigó a Rodríguez Saa por su "falta de coraje" y advirtió que Kirchner "no le genera confianza".

Con la misma pero más explicitada simpatía por Menem también se suma el extrapartidario Héctor Cavallero. Es el principal referente del Partido del Progreso Social y como aliado del PJ, hace meses que recorre la provincia con la ambición de ser gobernador.

De la lista no pueden escaparse dos nombres: Alberto Hammerly y ahora, Horacio Rosatti. El primero preside la Cámara de Diputados de la provincia; nació, se sostuvo y se mantiene gracias a la extrema confianza del Lole. Es su principal espada y lo suficientemente vulnerable a sus antojos. Ya se inscribió como pre candidato y no pocos lo ven como "el delfín" de Reutemann.

El segundo, Rosatti, fue intendente de Santa Fe, tiene una buena imagen y lo respetan como destacado constitucionalista. Hace escasas semanas retornó al gabinete provincial como subsecretario de Asuntos Legislativos. Y Reutemann lo honró con una bienvenida poco habitual para un cargo de segunda línea.

Por eso tomó fuerza una versión que lo ubicó al ex convencional constituyente como "el posible candidato bendecido". Y él contribuyó al decir que "no confirma ni descarta" la postulación.

Pero Reutemann hizo saber a prácticamente todos los aspirantes que lo visitaron que no habrá ungido, y que todos podrán "sacarse la foto". De ser así -decantación mediante-, no es porque Reutemann haya privilegiado ser democrático. Será más bien porque cuestiones personales en algunos casos y de capacidad en otros lo privaron de contar con el candidato pretendido. Y porque al mismo tiempo sabe que seguramente el peronismo necesitará de todos ellos para derrotar al socialista Hermes Binner, que hasta ahora asoma como el principal y más temible rival del oficialismo.

Si pese a todo hay bendecido, ello dependerá directa y exclusivamente de quien triunfe en las elecciones el próximo 27 de abril.