LA PROVINCIA PERDIDA
"A diez años de la ley que posibilitó el remate del Banco Provincial de Santa Fe" recordó un diputado
Para el diputado provincial Héctor Jullier, integrante del bloque del Partido Demócrata Progresista, esta norma marcó “la culminación de una etapa de vaciamiento, y una verdadera entrega del patrimonio construido por generaciones de santafesinos, avalada por el gobierno y legisladores pusilánimes”.
Redacción El Santafesino
26/07/2006


Este 26 de julio de 2006 se cumplen diez años de la sanción de la Ley N° 11.387, que posibilitó la privatización del centenario Banco Provincial de Santa Fe. Para el diputado Héctor Jullier (PDP) “fue la culminación de una etapa de vaciamiento y una verdadera entrega del patrimonio construido por generaciones de santafesinos, avalada por el gobierno y legisladores pusilánimes”.

“Durante la sanción de la mencionada ley, diputados oficialistas sostenían que de no privatizarse la entidad financiera el gobierno se transformaría en “Hood Robin”, ya que contraería deudas que deberían soportar todos los santafesinos, en aras de resolverle el problema a unos pocos”, afirmó el demoprogresista.

A más de una década de estos hechos, Jullier sostuvo que “ése fue el argumento del impulsor del proyecto, el entonces gobernador Jorge Obeid. Se decía que el banco perdía mensualmente, funcionando dentro de la órbita estatal, unos tres millones de pesos. Sin embargo, luego de la entrega de la entidad a hombres vinculados al narcolavado y al menemismo (los hermanos Rhom), la provincia tuvo que hacerse cargo de millonarios compromisos. Se regaló un banco saneado, porque el Estado se hizo cargo de las pérdidas”, expresó.

Efectivamente, según informes de esa época elaborados por el Bloque de Diputados del PDP, la privatización del banco le costó a la provincia, a valores de la década del ’90, deudas por 165 millones de pesos-dólares provenientes de préstamos fiduciarios, emisión de bonos, deuda directa por 360 millones y todo el personal, del cual se hizo cargo el Estado.

“Fueron argumentos falaces para liquidar una estratégica herramienta de gestión, nacida en el siglo XIX. El entonces gobernador Jorge Obeid no hizo otra cosa que ser cómplice de un proceso de entrega de la banca pública, propiciado por el sistema financiero a expensas de su socio político nacional de entonces, el gobierno del ex presidente Carlos Saúl Menem”.

El legislador expresó seguidamente que “el traspaso de la entidad crediticia a manos privadas fue la expresión de la continuidad de un proceso, que se había iniciado con el vaciamiento de la entidad estatal en favor de grupos amigos del poder, mediante maniobras delictivas. Un proceso que todavía sigue impune”.

Para concluir, Jullier sostuvo que “a diez años de la vergonzosa sanción de la Ley N° 11.387, que permitió la privatización del banco, queda claro que los distintos gobiernos justicialistas fueron coherentes en sus objetivos. Vernet, Reviglio, Reutemann y Obeid no defendieron el patrimonio de los ciudadanos santafesinos. Es una fecha dolorosa para quienes creemos que la banca pública debe ser el motor del desarrollo productivo regional y una herramienta financiera al servicio de la ciudadanía, tal como lo soñaron los fundadores de la entidad el 1º de septiembre de 1874”.