El Santafesino
Sociedad
EVOLUCIÓN DURANTE LA ULTIMA DÉCADA
La población carcelaria excede a las estructuras en la provincia de Santa Fe

En diez años se duplicó el número de presos en la provincia. También aumentaron las fugas y se degradaron las condiciones de alojamiento. Ahora intentan reforzar los controles con cámaras de video.

Por Ivana Fux
Redacción
21/01/2004

Leer más sobre
presos
cárceles
cárcel
Coronda
reclusos


  En la provincia de Santa Fe, en la última década, el número de presos se duplicó. Y la situación es más grave aún en penales como Coronda, donde la cantidad por poco no se triplica.
Fuente: El Cronista Regional

"Cárceles inmundas, presos como sardinas en lata. Si se compara, el infierno de Dante, parece cosa de Disney". Así resume el escritor Eduardo Galeano, en su libro "Patas Arriba", la realidad carcelaria de prácticamente toda América Latina.

En 1997, sigue diciendo el autor, Estados Unidos alojaba en sus cárceles el doble de presos que diez años antes.

La evolución de la población carcelaria en la provincia de Santa Fe no es diferente. En la última década, el número de presos se duplicó. Y la situación es más grave aún en penales como Coronda, donde la cantidad por poco no se triplica.

En 1990, los institutos penitenciarios provinciales albergaban a 1170 presos; el número creció levemente en 1991 (1291) y hasta se redujo en los dos años subsiguientes (1236 en 1992, y 1186 en 1993). Pero a partir de 1995, la población carcelaria comenzó -y no ha cesado- a aumentar a un promedio de cien reclusos por año.

El incremento es más intenso a fines de la década del 90, coincidentemente con el agravamiento de la crisis socioeconómica del país. Así se pasó de 1562 internos, en 1997, a 1762 en 1998, y de allí a 1854, en 1999. Durante 2000 se mantuvo el número en 1859. Pero el nuevo milenio no significó el jubileo en esta materia y se llegó a 2001 con 2197 presos. La cifra creció también en 2002 a 2368 y se proyecta que a fines del corriente año, los internos serán más de tres mil.

El número de alojados aumentó de manera abrumadora en la cárcel de Coronda, principal unidad penitenciaria de la provincia por su capacidad: en 1990 tenía 674 presos; en 2002, 1350 y la proyección indica que ese número se elevará a 1800 en 2003.

Las malas condiciones

Este ascenso demográfico brusco de la población carcelaria sobrepasa las ampliaciones edilicias que el gobierno proyecta para contenerla. Y la falta de espacio, más la escasez de recursos, favorecen la degradación de las condiciones de alojamiento.

Sólo el año pasado, se presentaron más de cuarenta recursos de Hábeas Corpus en Rosario y seis en Santa Fe para reclamar el traslado de 900 presos hacinados, sobre todo, en comisarías.

Si el presupuesto destinado al área se prorratea entre todos los internos, se demostrará que el mantenimiento de cada preso le cuesta a la provincia 1200 pesos por mes. Pero paradójicamente, sólo cuatro pesos se invierten por recluso, diariamente, en comida.

El desmejoramiento de las condiciones empuja a intentar forzar salidas. Y es así como también aumenta el número de fugas. En 2001 se escaparon sólo dos internos en toda la provincia, en 2002 fueron seis y en los apenas dos meses que van de 2003, ya burlaron los sistemas de seguridad otros dos reclusos. A ellos deben sumarse en los últimos tres años entre 70 y 80 internos con salidas transitorias que "nunca más" volvieron a sus celdas. Y aquí el porcentaje de recapturados es realmente bajo.

"Las cárceles más modernas tienden a ser todas de máxima seguridad -sigue diciendo Galeano en su capítulo 'La industria del miedo'-. Ya no se propone reinsertar al delincuente en la sociedad: simplemente se propone aislarlo. La cárcel modelo del fin de siglo no tiene el menor propósito de redención o escarmiento".

En Santa Fe se piensa ahora cómo hacer para reforzar los sistemas de seguridad de los penales. Por eso se aguarda que la Corte, a través de las Cámaras Penales, autorice el seguimiento electrónico de menores con libertad asistida mediante pulseras o tobilleras.

Del mismo modo se estudia colocar en todas las cárceles cámaras especiales de video, de última generación y antibalas. La inversión rondaría los 2 millones de pesos, y el dispositivo permitiría crear un circuito cerrado que tanto el ministro de Gobierno como el gobernador podrían controlar desde los sillones de sus despachos.

"La sociedad enjaula el peligro...y tira la llave", concluye Galeano.



COMENTARIOS DE LECTORES
Haga click  para publicar sus comentarios en este espacio (es necesario estar registrado como usuario).

Comentarios de lectores
Lea los comentarios de los lectores acerca de este artículo

Artículos relacionados
Advierten la ausencia de una política de Estado en materia de seguridad
Utilidades

Inicio | Agenda | Cultura | Economía | La Región | Opinión | Política | Sociedad | Vida
Colaboradores | Publicidad | Contáctenos

Copyright©2000 - 2006 El Santafesino - Santa Fe, Argentina.