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ACCIDENTES DE TRÁNSITO
El alcohol al volante mata

El 80 por ciento de los accidentes de tránsito en la capital provincial de Santa Fe se deben al exceso de alcohol en los conductores.

Gobierno de la Provincia de Santa Fe
21/01/2004

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  El aumento de accidentes de tránsito provocados por el exceso de consumo de bebidas alcohólicas, es uno de los tantos dilemas con los que se enfrentan los hospitales públicos y las emergencias en la capital de la provincia de Santa Fe.
Fuente: Archivo El Cronista Regional

El aumento de accidentes de tránsito provocados por el exceso de consumo de bebidas alcohólicas, es uno de los tantos dilemas con los que se enfrentan los hospitales públicos y las emergencias de esta capital.

Podrían evitarse las cuantiosas y diarias pérdidas de vidas humanas por medio de un trabajo coordinado con el sólo objeto preventivo.

Los médicos del hospital "Cullen" afirman: "El 80 % de los accidentes de tránsito son provocados por exceso de alcohol en el conductor".

Es a partir de esta realidad que la frase (proveniente de la campaña publicitaria) "El alcohol al volante mata", no deberían ser cinco palabras sin sentido. El hecho de que, beber con exceso y luego conducir "mata", debería tener una presencia conciente en nuestra sociedad.

Pero es de destacar que problemas como este, si bien conciernen a la salud pública, necesitan de acciones coordinadas con otros sectores. Cualquier iniciativa de prevención debe estar basada en un análisis profundo del problema, evaluación e instrumentación de políticas destinadas a todos los sectores sociales, sin exclusión alguna.

Ahora bien, los accidentes de tránsito por causa del alcohol tienen como protagonistas en esta ciudad, en forma desproporcionada, a adolescentes y adultos jóvenes. Es importante entonces realizar esfuerzos especiales a fin de disminuir el consumo de alcohol en este grupo.

En muchos de estos casos, el problema del alcohol en la conducción es reflejo de problemas de alcoholismo en el trabajo, en el hogar o en el círculo social al que se pertenece.

El mensaje principal de las políticas preventivas en salud debería ser entonces que el alcohol siempre debe consumirse con moderación. Y mucho más específico, que no se debe conducir en estado de ebriedad.

Quizás para afirmar que no tenemos conciencia y promover la prevención debamos utilizar como herramienta la alarma, "alarmar a los ciudadanos para que tomen conciencia".

En primer lugar, recurriremos a los datos estadísticos que afirman que en Argentina los alcohólicos abusadores son 2.500.000 (aproximadamente 7% de la población Argentina); los tomadores compulsivos: 175.000 (7% de 2,5 M); Y los alcohólicos dependientes: 125.000 (5 % de 2,5 m).

Pero es de destacar también que la gama y severidad de los problemas relacionados con el alcohol varían considerablemente. Dentro de la situación regional, la Argentina, en la década del 60, experimentó un retroceso en todos estos campos hasta mediados de la década del 80.

"Hoy nuestro país tiene más de 1.265.000 alcohólicos mayores de 16 años, pero lo sintomático del futuro nada promisorio es que más de 800 mil menores de entre 12 y 15 años ya consumen alcohol en forma regular (1).

Otro dato importante es que los jóvenes en especial en nuestra ciudad, en un 80% prefieren la cerveza. En lo que respecta al modo de beber, un 80 % "dicen" saber como calcular las cantidades necesarias para una fiesta.

Existe un "mito" entre aquellos jóvenes que sostienen saber tomar y presumen de cierta invulnerabilidad frente al alcohol. Este mito es aceptado por cuatro de cada diez jóvenes. Sólo un tercio de la población joven rechaza este mito.

Por otra parte, los trabajos de investigación estadística afirman que en Argentina se producen anualmente 10.000 muertes por accidentes de tránsito. Este porcentaje es cuatro veces más alto que el de los países desarrollados y ubica a la Argentina en el primer lugar del ranking mundial (2).

Algunos estudios realizados por la O.P.S. (Organización Panamericana de la Salud) afirman que los conductores en estado de ebriedad son responsables de casi la mitad de la cantidad de muertos y heridos graves en accidentes de tránsito.

Por otro lado, también los muertos y heridos en los accidentes de tránsito constituyen un importante problema de salud pública.

El mayor porcentaje de muertes es de jóvenes, por lo que los años de esperanza de vida perdidos por accidentes igualan a lo que ocurre con las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Estos datos nos ubican en el contexto de la relevancia del problema. Pero para el objeto de prevenir, no sólo se necesita de los datos estadísticos, tal vez este camino aislado no desemboque en una campaña preventiva eficaz.

Por esta razón es importante además profundizar en la información acerca de: qué es lo que provoca la ingesta de alcohol y, cómo es que este "mal social" se asocia a los accidentes de tránsito.

Es importante destacar, para enmarcar este aporte, que nuestro país adhiere a la "llamada internacional" efectuada por los organismos internacionales.

Esta "llamada" invita a los estados miembros a desarrollar acciones tendientes a promocionar la salud, desestimando las conductas adictivas por intermedio de una información constante y clara tendiente a alertar a la población sobre el uso indebido del alcohol y otras sustancias.

Para completar estas acciones, deberían promocionarse las normas nutricionales sanas, el acceso a fuentes de agua potable, jugos naturales de fruta, alimentos saludables, además de una ocupación del ocio por medio de actividades socioculturales y deportivas adecuadas.

La educación para la salud debería sensibilizar a la población en el consumo del alcohol, de los peligros ocasionados por su mal uso y la significación del "estado de ebriedad"

Podríamos entonces afirmar por lo dicho, que el "alcoholismo social" es uno de los enemigos más frecuentes a la hora de realizar una maniobra mientras conducimos.

Para actuar sobre este problema no sólo son necesarios los controles diarios para evitar que se conduzca bajo efectos del alcohol, sino también la generación de políticas y programas de prevención.

El bebedor que toma la decisión de conducir se ve enfrentado a una decisión análoga con respecto a los riesgos. La evaluación subjetiva de dicho riesgo se distorsiona progresivamente por los efectos del alcohol.

Es decir, va disminuyendo la capacidad de conducción objetiva debido a los efectos del alcohol. Pero existe un problema particular y es la proliferación de muertes de los conductores adolescentes y adultos jóvenes (3).

Después de cada una de estas descripciones podemos decir que se deberían incentivar políticas concretas en lo que a la salud pública respecta.

Para que estos programas tengan buenos resultados deberían incluir un trabajo coordinado junto con otras áreas de la comunidad como son: la educación pública, las campañas realizadas por los organismos públicos en los medios de comunicación y otros.

En primer lugar, desde educación se debería hacer hincapié en la seriedad del problema y las razones por las cuales el alcohol es peligroso para el conductor.

El objetivo concreto debería ser cambiar la actitud de la población en lo que se refiere a beber y conducir. Una vez que se compruebe la participación de grupos sociales específicos, se deberían poner en marcha estrategias globales para tratar sus problemas.

Esto podría devenir en una limitación del consumo de alcohol en dichos grupos. Debería existir una educación dirigida a un cambio de actitud.

En segundo lugar, debería existir un importante compromiso y responsabilidad de las autoridades máximas de gobierno a la hora de apoyar estas actitudes, generando e implementando políticas concretas y apropiadas de imposición y sanciones legales.

En tercer lugar, el sector de Salud Pública tendría la responsabilidad de identificar bebedores problemáticos que podrían necesitar medidas adicionales, y atenderlos desde el servicio.

La consideración de las medidas de prevención detalladas necesita de una buena comprensión, como de las razones sociales que originan los problemas en dichos grupos. Se debería realizar una investigación que muestre estos puntos de manera detallada.

Para concluir, parecería que por un lado los accidentes de tránsito a causa del alcohol constituyen un importante problema; pero por otro lado parecería ser en gran parte evitable.

Esto podría hacerse realidad sólo si cada uno de estos organismos públicos orientara sus recursos a este problema en proporción a su importancia.

En especial, las acciones deberían estar orientadas a la prevención y a la concientización de que realmente y con el significado que a cada palabra respecta "El alcohol al volante mata".

Fuentes: (1) Informe sobre Accidentología en la provincia de Buenos Aires (ministerio de Justicia y Seguridad 2001).

(2) Investigación "Percepción de la bebida social en jóvenes de secundaria" realizada por Hugo A. Miguel, Camilo Verruno y Rodolfo Cinollo Vernengo.

(3) El papel del profesional de la salud pública ante los retos del nuevo milenio, Jesús Rico Velasco, Ph.D. Profesor Emérito, Director de la Escuela de Salud Pública, Facultad de Salud, Universidad del Valle, Cali -Colombia. México 1999.



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