La drogadicción ocupa un lugar cada vez más alto en la escala de las peores pandemias sociales de la humanidad (SIDA, ETS, tabaquismo, etc.). Y los Estados modernos, obsesionados en dominar la macroeconomía y la lógica del mercado, relegan a un plano subsidiario las políticas públicas y los programas de acción e intervención estatal que demandan las urgencias de la población.
La ciudad de Santa Fe no es la excepción a este generalizado estado de situación. Cuando las políticas sociales brillan por su ausencia, adquiere especial importancia el trabajo realizado desde las entidades de bien público que, aún con recursos materiales y humanos limitados, brindan un servicio digno de ser reflejado.
La Fundación Renacer es un ejemplo de ello. Es un centro médico interdisciplinario de salud mental para la prevención y asistencia de las adicciones, VIH/Sida ambulatorio y Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Fue fundada en 1992 y adquirió la personería jurídica al año siguiente. Antes de la crisis de 2001la entidad contaba con cinco sedes. Hoy, ese número se redujo a dos: la sede central (en Maipú 1949) y la Comunidad Terapéutica “Nuestra Señora del Pilar”, ubicada en Santa Tomé, ruta 19, Km. 3 ½. “Recuerdo que, tras la debacle económica del país hace 5 años, tuvimos que trasladarnos a un lugar prestado, porque no podíamos realizar más las actividades. Llegamos a atender hasta en la puerta, por falta de espacio físico”, abrió la charla con El Santafesino Rosa María Garaguso de Lupotti, presidenta de la fundación.
“La misión de la entidad es promover la investigación y promoción de la salud. Tenemos algunos pilares básicos: prevención, asistencia, reinserción, investigación y desarrollo, docencia y formación de redes. Trabajan aquí 57 profesionales”, explicó.
“La reinserción es una de las fases más delicadas y difíciles, porque hablamos de volver a la comunidad después del tratamiento”, dijo Garaguso. Por eso, la internación en nuestra comunidad terapéutica es sólo para casos de adicción aguda (consumo compulsivo e intensivo). Cuando hay un nivel de adicción menor, tratamos de no sacar al paciente del entorno social: el tratamiento se hace ambulatorio, no hay internación y el paciente es asistido en nuestra sede. En estos casos, procuramos que siga con sus actividades, que esté contenido por sus afectos, además de recibir la asistencia psicológica”, puntualizó.
Durante el proceso de reinserción, los pacientes con problemas de adicción ponen en práctica lo aprendido durante el tratamiento: “Planifican, organizan proyectos de vida sosteniendo su abstinencia, con un seguimiento permanente de la institución. Después reciben el alta institucional, con el compromiso de que asistan con cierta periodicidad para el sostenimiento del tratamiento. No es fácil luchar contra la adicción”, advirtió la directora de la entidad.
Drogadicción en Santa Fe: un diagnóstico
“’Terrible’. Así podría definir el estado actual de la problemática de la drogadicción en Santa Fe”. La sentencia de Rosa Garaguso pintó un sombrío y estremecedor panorama del flagelo. “Cuando empezamos a trabajar con la institución, asistíamos en su mayoría a chicos de 17 y 18 años. La mayor parte de las personas que estaban en internación eran mayores de 30 años. Hoy podemos decir que la edad de iniciación en el consumo ha bajado hasta los 8 ó 9 años la edad. La droga de inicio es, por lo general, el tolueno (pegamento básicamente), siempre después que el alcohol y el tabaco. Hace unos años tuvimos una demanda de una escuela por un chico de 8 años que consumía droga. Actualmente, quienes empiezan a consumir son todavía niños, primero con pegamento, después con marihuana. Ha bajado dramáticamente la edad de iniciación en la droga”, explicó.
Pero hay más. Un dato puede graficar la escalada que ha tenido el consumo de droga en la ciudad. “El año pasado tuvimos 1.800 demandas, y en lo que va de 2006 ya llevamos más de 1.500. La demanda se considera cuando el interesado (la persona que tiene algún problema de drogas) llama por teléfono a nuestro Centro de Orientación. Puede iniciarse, continuarse o abandonarse el tratamiento, pero ya fue computada la demanda. Notamos que hay un notable incremento de las demandas con respecto a las recibidas el año pasado”, dijo Garaguso. Otra pauta válida que permite inferir en un agravamiento de la drogadicción como problemática social.
Para completar, la presidenta agregó que en la comunidad terapéutica “pasan cerca de 70 personas por año (contando las que ingresan, las que permanecen y las que salen para reinserción), más todas las familias que las acompañan. Y en la sede atendemos actualmente a 57 pacientes”.
La droga no discrimina edad ni condición social. “La droga está en todos los niveles etarios y socioeconómicos, desde los más bajos a los más altos –dijo Garaguso– , si bien con la pobreza se magnifica el flagelo. Ahora con el paco, la situación se agrava a niveles alarmantes”. Consultada sobre el consumo en Santa Fe de la llamada “nueva droga de los pobres”, la directora aclaró que “en los barrios más carecientes de la ciudad circula el paco, pero no tanto como en el conurbano bonaerense. El paco (la pasta residual del proceso de producción de la cocaína) es terriblemente peligroso tanto como el pegamento, con efectos mortales sobre los consumidores. En el año 1999 tuvimos un paciente que estaba realmente perdido, y llegó a consumir nafta. Sus capacidades neuronales no respondían. Estos son los efectos que producen drogas tan letales como el paco, pero nosotros no podemos dar fe de que se haya extendido en Santa Fe”, señaló.
“Dentro de un escenario tan dramático, lo único bueno es que nos encontramos con que hoy no vienen tantas personas que se inyectan. Nos imaginamos que esto se debe a que hay un poco más de conciencia sobre la transmisión del VIH en el acto de compartir de jeringas”, añadió.
La droga en la escuela
El problema se reproduce en forma alarmante en las escuelas. Al diluirse los referentes morales, los valores y los límites, se cera un vacío que es tierra fértil para la proliferación de la droga. “Los docentes se dan cuenta del problema pero no puede hablar con los padres, porque pueden tener problemas. Lo más grave –deslizó Garaguso– es que los padres no aceptan la realidad. Sabemos que si hoy a muchos padres se les dice que sus hijos consumen drogas, no lo aceptan. Esto es lamentable. No olvidemos que hablamos de una problemática que cruza todos los estratos sociales. Sin ir más lejos, los padres más pudientes, que en principio deberían tener más conciencia y estar más alertas, son los que menos aceptan que sus hijos consumen. El año pasado sufrimos un caso terrible: un chico vino con sus papás, de condición socioeconómica alta, pidiéndonos desesperadamente ayuda por su adicción a las drogas. Sus padres no lo quisieron internar. El chico, tiempo después, se mató”, contó.
Para finalizar, la presidenta reivindicó las metas de la institución. “Somos conscientes de la realidad de la droga en Santa Fe; es por eso que renovamos nuestro compromiso social de seguir trabajando para desterrar uno de los peores males de nuestro tiempo”, concluyó.
Sobre la Fundación Renacer
La Fundación Renacer (www.fundacionrenacer.org.ar) es un centro médico interdisciplinario de salud mental para la prevención y asistencia de las adicciones, VIH/Sida ambulatorio y trastornos de la conducta alimentaria (TCA).
En su sitio web se puede encontrar toda la información sobre las actividades que se realizan y los programas preventivos y asistenciales que ofrece en su sede, ubicada en Maipú 1949 de la ciudad de Santa Fe.
La meta principal de la entidad es lograr el crecimiento integral de la persona, implementando acciones concretas que contribuyan a su autoafirmación, inserción y/o reinserción en la comunidad. Cuenta con un equipo interdisciplinario de profesionales que atienden la problemática de las adicciones, el VIH/Sida y los trastornos de la conducta alimentaria, entre los que se cuentan médicos clínicos, psiquiatras, toxicólogos, neurólogos, infectólogos, nutricionistas, odontólogos, psicólogos, psicopedagogos, terapistas ocupacionales, trabajadores sociales, licenciados en Enfermería, docentes, y operadores socioterapéuticos.
La Fundación Renacer está autorizada para brindar asistencia a pacientes beneficiarios de las obras sociales que estén incluidas dentro de las leyes N° 23.660 y 23.661, como así también a prestadoras de salud prepagas. Está habilitada por la Superintendencia de Servicios de Salud del Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación y es uno de los pocos prestadores autorizados en el centro-norte del país.
Cualquier inquietud será respondida en Maipú 1949, de lunes a viernes, de 16 a 21, comunicándose al teléfono 456-1900, o por e-mail: info@fundacionrenacer.org.ar.