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Sociedad
EL TRASTORNO ALIMENTARIO SE EXPANDE HACIA UNA NUEVA FRANJA ETARIA
Bulimia y anorexia, más presentes en jóvenes adultas

Si bien la tendencia histórica indica que la edad de iniciación bulímico-anoréxica se da en chicas de entre 14 y 19 años, las nuevas pautas culturales marcan que las mujeres de 27 a 32 años están más vulnerables a padecer trastornos en sus hábitos alimentarios. Conflictos psíquico-emocionales, el estrés y las preocupaciones cotidianas, la fijación obsesiva en el patrón estético de la delgadez, etc., son algunas de las razones por las cuales las conductas bulímico-anoréxicas comienzan a dar este salto generacional.

Por Luciano Andreychuk
Redacción El Santafesino
11/11/2007

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  En la Argentina, uno de cada 25 jóvenes (en su mayoría mujeres) sufre de bulimia o anorexia. Dentro del perfil del paciente anoréxico, existe la posibilidad de caer en un cuadro depresivo en el 45% de los casos. Hablar de bulimia y anorexia implica reconocer que se está ante una problemática social y sanitaria de dimensiones alarmantes; que, al tener una raíz psicológica, los conflictos emocionales y conductuales que se pueden desencadenar (problemas de control de ansiedad, automedicación, etc.) son igualmente graves.
Fuente: www.argentina.gov.ar

De Edipo a Narciso y, de éste, hacia una muerte segura… El ideal narcisista del yo encuentra su fetiche, su objeto de deseo en el cuerpo flaco, casi esquelético. Mientras más delgada sea esa representación estética de la belleza corporal, del éxito, de la escala socioeconómica y de la fama, mucho mejor. Así, las pautas occidentales de la imagen construida sobre estos ideales –y moldeados inescrupulosamente desde los mensajes publicitarios, pergeñados por “aquellos falsos mercaderes de la felicidad”, al decir de Alejandro Dolina–, derivan cada vez con mayor frecuencia en problemas de salud muy graves, muchas veces fatales.

Entre los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) deben destacarse la bulimia (deseo irrefrenable de ingerir compulsivamente alimentos en forma no controlada) y la anorexia (negativa a alimentarse). Enfermedades que se reproducen principalmente en adolescentes mujeres y, en menor medida, en varones.

Desde la Asociación de Lucha contra la Bulimia y Anorexia (ALUBA – www.aluba.org), se advierte que esta enfermedad, de raíz psicológica, atraviesa todas las esferas sociales; que el avance que ha registrado en las últimas décadas es dramático, y que urge implementar políticas públicas que, programáticamente, abran espacios no sólo para el tratamiento profesional, sino también para la prevención y divulgación de información de estos trastornos.

En la Argentina, uno de cada 25 jóvenes (en su mayoría mujeres) sufre de bulimia o anorexia. El dato enciende una luz de alarma por sí solo. ALUBA indica también que, dentro del perfil del paciente anoréxico, existe la posibilidad de caer en un cuadro depresivo en el 45% de los casos.

Hablar de bulimia y anorexia implica reconocer que se está ante una problemática social y sanitaria de dimensiones alarmantes; que, al tener una raíz psicológica, los conflictos emocionales y conductuales que se pueden desencadenar (problemas de control de ansiedad, automedicación, etc.) son igualmente graves; y que el rol de la familia como institución de base -muchas veces ausente- es crucial para orientar, contener y asistir a las chicas que presentan síntomas iniciales de trastornos alimentarios.

Bulimia y Anorexia en Santa Fe

Si bien no hay registros oficiales sobre la cantidad de pacientes que padecen trastornos alimenticios relacionados a la bulimia y anorexia en la ciudad de Santa Fe, hay algunos datos que marcan el avance de estas enfermedades. En el Servicio de Adolescencia del hospital de Niños “Dr. Orlando Alassia”, el 15% del total de las consultas ambulatorias desde 1999 correspondió a casos de bulimia y anorexia, como motivo de consulta específica. El pasado año, la paciente más chica que se atendió en dicho nosocomio tenía 10 años, y 11 la primera internada por anorexia. También dos varones de 13 y 14 años debieron ser internados. (Diario El Litoral, 2/12/2006).

El Santafesino consultó a la psicopedagoga Patricia Velázquez (Mat. N° 480), integrante del equipo interdisciplinario de la Fundación Renacer (www.fundacionrenacer.org.ar) que desde hace tres años asiste a pacientes con trastornos en la conducta alimentaria. La profesional reconoció que el número de consultas aumentó en comparación con el primer período de trabajo del equipo. “En lo que va del año recibimos entre 30 y 40 consultas orientativas por algún síntoma en particular, que puede relacionarse directamente con un caso eventual de bulimia o anorexia”, reveló.

“Hablamos de una enfermedad muy compleja que requiere un abordaje y tratamiento interdisciplinario porque tiene múltiples causas. Nuestro grupo de trabajo está integrado por psicólogos, una nutricionista, una psicopedagoga y un médico clínico. Todos trabajamos articuladamente caso por caso y con un perfil completo del paciente, para poder abordar su problemática integralmente desde la asistencia profesional”.

Bulimia y anorexia, presentes en jóvenes adultas

El dato que destacó la profesional entrevistada fue que este año se incrementó el número de consultas por trastornos alimentarios provenientes de mujeres jóvenes adultas, no tanto de adolescentes: “Nos hemos sorprendido porque nuestra expectativa inicial eran abordar las conductas bulímico-anoréxicas en adolescentes exclusivamente: siempre se asocia estos trastornos con chicas de entre 14 y 19 años. Pero hoy en la fundación recibimos gran cantidad de consultas provenientes de mujeres que podrían ubicarse en la franja etaria de entre 25 y 33 años, aproximadamente”.

“Sabemos que la adolescencia es una etapa de crisis, de vulnerabilidades, de indecisiones y conflictos, y por ello históricamente los trastornos alimentarios estuvieron presentes casi exclusivamente en este grupo etario. Pero en la actualidad aparecen otros factores que ‘estiran’ la enfermedad hacia otra franja generacional, afectando a mujeres de mayor edad. Los factores que intervienen son el estrés, los conflictos psíquico-emocionales, las preocupaciones cotidianas que hacen al trabajo y a la autosuperación, la inversión cultural de las responsabilidades de género, y también una muy acentuada fijación en el patrón estético de la delgadez en jóvenes adultas”, destacó la psicopedagoga.

El modelo estético posmoderno y la pérdida de valores

“Las pautas culturales que ponen en un pedestal al modelo de la delgadez como sinónimo de belleza, éxito, de escala social y económica, tienen una incidencia muy negativa en el desarrollo y el avance social de la bulimia y la anorexia”, dijo la psicopedagoga. “Las presiones laborales y familiares, los hijos, la ingesta excesiva de ‘comida chatarra’, el estrés diario, etc., son otros factores que inciden directamente en el avance de la enfermedad. Pero debemos mencionar además la pérdida de valores saludables que nacen en la familia”.

“Por ejemplo, muchas veces oímos eso de ‘tirarnos algo sólido al estómago’ para poder seguir con el trajín de la jornada; esta frase habitual es la contracara de lo que antes era sentarse a disfrutar de un almuerzo o de una cena con la familia, y de hacer una sobremesa prolongada acompañada de una charla amena y distendida. Eso se ha perdido porque la sociedad impone nuevas dinámicas y tiempos de supervivencia. Hay que saber detenerse para alimentarse bien y tratar de disfrutar de la comida; esto es un valor que hay que empezar a recuperar, pues de lo contrario cualquier adolescente o joven adulta puede terminar con algún trastorno alimentario”, opinó la especialista.

Las implicancias psíquico-emocionales de la enfermedad

Más allá de los síntomas más visibles de la conducta bulímico-anoréxica (inapetencia o apetencia descontrolada, anemia, astenia, desgano, etc.), aparecen ocultos conflictos psíquico-emocionales gravísimos que traen aparejados los trastornos alimentarios en las adolescentes y jóvenes.

Al respecto, Velázquez refirió: “Debemos mencionar la pérdida de la autoestima en la mujer que padece un trastorno alimentario, la desvaloración del propio cuerpo, problemas en el control de ansiedad y de los estados nerviosos, los Trastornos Obsesivo-Compulsivos (TOC), a las implicancias afectivas, familiares, al desarrollo vital de la persona. Sobre eso hay que poner el acento al momento de asistir a una persona con desórdenes alimentarios. Lo fundamental es la prevención: hacer llegar e instalar en la sociedad un mensaje preventivo, un llamado de atención sobre esta problemática que nos involucra a todos como integrantes de la sociedad”, concluyó.



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    •  Bulimia y Anorexias (FABIANCHO) 24-03-2008 18:02:36
    •  Bulimia y Anorexia.- (FABIANCHO) 24-03-2008 17:43:50

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