Más de 300 vecinos que viven en inmediaciones de la Ruta Provincial Nº 6 que une Esperanza con Franck reclamaron a las autoridades del municipio el cumplimiento de las normas que regulan el uso racional de productos fitosanitarios e hicieron extensiva su preocupación ante el concejo deliberante e incluso la Unidad Regional XI de policía.
Según el testimonio de Bilma Mars, quien vive hace 16 años en ese lugar, periódicamente se realizan fumigaciones terrestres detrás del patio de sus casas ubicadas entre la ruta mencionada y el campo. El detonante de la reacción ciudadana fue una fumigación realizada el 19 de febrero pasado, después de la cual Mars terminó en el hospital y debió retirarse de su casa por cuatro días.
“Una vez recuperada salí a juntar firmas para hacer algo entre todos ya que haciendo denuncias de a uno no conseguimos nada” relató a El Cronista Regional esta mujer que comenzó su lucha “después de soportar muchos años de fumigaciones y hacer denuncias que quedaron en la nada”.
El médico que la atendió le hizo una recomendación que sorprende. “Me dijo que me retire cinco días de mi casa porque mientras el veneno esté flotando mi cuadro no iba a cambiar. Me fui de una amiga por cuatro días” recordó Mars quien habría llegado al nosocomio intoxicada.
La respuesta del vecindario fue “muy buena” y luego se sumaron vecinos de Av. Argentina “donde había gente que había tenido problemas luego de esa fumigación: ganglios inflamados, colitis, vómitos, no sabían a qué atribuirlo”. Vecinos de calle Soler y otros ubicados detrás del Club Mitre también llamaron a Mars. “La gente está enojada porque estamos igual: nos fumigan detrás de nuestras casas, a pocos metros”.
“Nos dirigimos a ud. en carácter de un grupo de vecinos perjudicados por la pujante industria de la fumigación y el monopolio de la soja” expresa la nota con 301 firmas que dirigieron al Intendente de Esperanza Rafael De Pace. “Firmamos este petitorio -agrega- los que adquirimos propiedades lindantes con áreas rurales ilusionados por una vida sana, pero con el transcurrir del tiempo comenzaron a fumigarse cada vez con mayor ahínco, situación agravada por el uso de avionetas y ‘mosquitos’ que aumentan el área de dispersión”.
“Ya sean insecticidas, fungicidas, acaricidas o herbicidas como el famoso Roundup (glifosato) nos intoxican, nos envenenan. Corremos peligro por nuestras vidas, las de nuestros hijos y las de futuras generaciones” alerta.
La misiva advierte: “no queremos padecer alergias, erupciones, problemas respiratorios, neurológicos, cáncer, leucemia o cualquier otra enfermedad por capricho o ambición”. Los vecinos solicitan al intendente que “cumpla con su deber de protegernos, no queremos más fumigaciones sobre nuestras viviendas” y rezan: “no fumiguen nuestras vidas”.
La carta fue ingresada el 5 de mayo a la Municipalidad y al cierre de esta edición Bilma Mars confirmó no haber recibido ninguna respuesta. “Del intendente ninguna respuesta. De los concejales recibí la visita de la concejala Ana Copes. Y el jefe de policía al otro día me llamó para hacer una denuncia y derivar las actuaciones al Ministerio de la Producción” precisó.
La Municipalidad de Esperanza determinó en 1997 mediante la Ordenanza Nº 3169 los límites de la zona urbana del distrito a los fines de la aplicación de la Ley Nº 11.273. Esta ley provincial permite las fumigaciones terrestres a 500 metros de las plantas urbanas, pero según el testimonio de Mars -respaldada por 300 vecinos- esto no se cumple. Y recordó dos fumigaciones más: los días 19 de mayo y 6 de junio. “El 19 de mayo a las 7.15 horas y fumigaron dentro de la línea agronómica. El 6 de junio a las 4.30 de la mañana sobre Ruta 6 frente a nuestras casas. Las denuncias que hicimos quedaron en la nada y no hay nadie que haga cumplir esto” advirtió en referencia a la Ordenanza Nº 3169 (al respecto ver notas relacionadas).