“La urgente implementación del Registro de Infractores Reiterados que dispone la Ley de Pesca 12.212 y el castigo que se debe imponer a los depredadores del recurso pesquero es absolutamente clave para que no se profundicen los problemas económicos y sociales causados por la descontrolada exportación de pescado de río, un caso único en el mundo”, reclamó luego de conocerse el veto a la Ley de Veda por parte del gobernador Jorge Obeid, el director general de la Fundación Proteger, Jorge Cappato.
“El Gobierno debe retirar las licencias e inhabilitar definitivamente a quienes se burlan de la sociedad y esquilman el recurso pesca violando una y otra vez la Ley; no se puede cruzar cinco veces un semáforo en rojo y seguir conduciendo. Los controles deben ser permanentes y no esporádicos, y deben hacerse tanto en las rutas y puertos de desembarco como en los propios frigoríficos”, dijo el conocido ambientalista.
“Los vergonzantes sucesos del fin de semana, un verdadero papelón para la provincia, se deben a la ausencia de coordinación entre el Ejecutivo, los legisladores y los mecanismos de sanción que disponen las leyes vigentes para terminar con la permanente trasgresión y las artimañas para esquivar la Ley que son un secreto a voces”, dijo Cappato.
“El gobierno debe favorecer a los pequeños y medianos comerciantes de pescado, a los propietarios de emprendimientos turísticos, a los importantes eventos de pesca deportiva, y al populoso sector de pescadores artesanales y de subsistencia, terminando su tolerancia hacia la depredación y las presiones de los frigoríficos exportadores”, reclamó el director de Proteger.
“La grave situación actual deja en evidencia también la falta de interés del Ejecutivo para implementar un plan de manejo sustentable de la pesca y crear la Dirección Provincial de Pesca como obliga la Ley, sin lo cual no hay solución posible”, sentenció.
“La falta de voluntad política para cumplir con la Ley de Pesca es el principal motivo de la crisis social y económica de la pesca fluvial. La “gallina de los huevos de oro” –la riqueza ictícola del Paraná– se está matando para hacer una sopa para un puñado de gente insensible cuando su destino era dar miles de puestos de trabajo dignos y más de 100 millones de dólares anuales repartidos entre muchos sólo hablando de pesca deportiva y turismo”.
“El destino de la pesca en el Paraná y su importancia social no tienen nada que ver con la pesca comercial marítima, por eso rechazamos las propuestas de quienes sólo ven aquí los intereses de la pesca comercial a gran escala sin importar las consecuencias del “boom y colapso”, un modelo de uso de los recursos de patas cortas que ya ha demostrado sus consecuencias en todo el mundo. Es el peor de los negocios para la sociedad que debe pagar con sus impuestos, inseguridad y tensión social los platos rotos del aumento de la pobreza. Santa Fe tiene índices muy altos en el ránking de la indigencia según el INDEC. Nuestro mensaje a la dirigencia es que no se puede jugar más a la ruleta rusa con la pobreza”, advirtió.
Cappato advirtió finalmente que “el desembarco de planes de acuicultura para sembrar crías en el Paraná, es un disparate científico -cuando este río es en sí mismo uno de los mayores criaderos naturales de peces del mundo-, y algo económicamente inviable. El anuncio de un proyecto de este tipo que trae a nuestra región la Secretaría de Pesca de la Nación con un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) constituye un desacierto mayúsculo cuando al Estado Nacional le falta plata para cuestiones elementales de salud y educación, y cuando no aportará solución alguna”.