En contra de quienes creen que Santa Fe tiene poco que mostrar, el extraordinario crecimiento que viene experimentando el corredor costero santafesino está definiendo un perfil turístico en la región con particularidades propias y muy atractivas para los vacacionistas de todos los puntos del país.
A pocos kilómetros de la ciudad capital, por la Ruta Provincial Nº 1, se llega a lo que se dio en llamar el corredor de la costa. Una serie de puntos turísticos (Helvecia, Santa Rosa de Calchines, Cayastá, Saladero Cabal, entre otros), en los cuales se han construido complejos de cabañas que, en los últimos años, vienen recibiendo una gran afluencia de visitantes. El auge de las cabañas constituye un fenómeno inusitado que merece atención, hoy con 1.500 plazas disponibles y nuevas inversiones privadas en desarrollo. Esto es llamativo teniendo en cuenta que nuestra provincia se caracteriza por un perfil administrativo, productivo y agroindustrial, pero no turístico como, por ejemplo, Córdoba.
Esta zona costera reúne una serie de particularidades que la convierten en una opción más que atractiva para quienes desean hacerse de una escapadita de la ciudad, de su contaminación visual y auditiva, de su dinámica alienante: clima ideal, costa y río, sol y descanso absoluto a la sombra de algún árbol frondoso, turismo ecológico e histórico, pesca deportiva, interacción con la naturaleza y actividades de recreación agrestes. Ello sin dejar de mencionar una muy especial oferta gastronómica, hecha a la medida del visitante pero con el toque familiar de los anfitriones (ver nota aparte).
En diálogo con El Santafesino, el Arq. Guillermo Kees, propietario de Cabañas El Molino (en Santa Rosa de Calchines), comentó que “el corredor costero es una opción ‘fresca’, que garantiza el contacto pleno con la naturaleza. Los cabañeros somos familias que recibimos y atendemos a gente que viene con ganas de descansar. Y hay una toma de distancia con la rutina de la ciudad, pero con la opción de regresar a ella. No nos olvidemos de que estamos a apenas 30 km. de las dos grandes capitales, Santa Fe y Paraná. Por la noche, los visitantes pueden ir a un teatro, al cine, al casino, y después regresar a la paz de la costa”, explicó.
“El corredor turístico de la costa santafesina ya tiene un sello propio identificado fuertemente por sus ríos, y se vislumbra como una verdadera opción de frescura y esparcimiento al aire libre en la Región Litoral. Los turistas saben que todo el año es posible acercarse y sorprenderse con los colores de cada estación”, subrayó.
El atractivo fuerte de de la costa sigue siendo el río y la pesca deportiva. “Si bien el perfil de nuestros visitantes no responde a personas estrictamente pescadoras, nadie se va sin haber sentido el disfrute de sacar un pescado, al menos una mojarrita”, sonrió Kees.
La amenaza de la depredación ictícola
“Nosotros seguimos bregando para que se protejan nuestros ríos y se ponga fin a la desbordada depredación que hoy sufren a manos de los frigoríficos. Aún con algunas medidas desatinadas, el Gobierno provincial está trabajando en conjunto con Entre Ríos, se solicitó la intervención del Gobierno nacional para poner fin a la matanza de los ríos, y esto para la actividad turística es un paso fundamental”, enfatizó el propietario de El Molino.
“La depredación ictícola puso un freno a muchas inversiones privadas que se iban a desarrollar aquí, en la costa. Porque los inversores decían: ‘Queremos atraer a pescadores deportivos internacionales. Pero no podrán venir, porque quedarán enredados en las mallas’. Esas inversiones se frenaron, lo cual repercutió negativamente en el desarrollo turístico de la costa. Hablamos del ingreso de 2 ó 3 millones de pesos por emprendimiento y trabajo para 100 familias”, refirió.
La depredación arrasó con todo el recurso natural de nuestros ríos. “Se usaban las mallas chicas de 6 cm. de abertura, fue una rapiña”, dijo Kees. “La pesca deportiva, por el contrario, generan mano de obra, estimula emprendimientos que se quedan, permanecen y crecen con el tiempo. Estamos convencidos de que si el Gobierno provincial toma en serio a la pesca como una política de Estado, la sociedad toda se dará cuenta de que el turismo costero es un sector productivo más como la lechería, la ganadería, etc.”, enfatizó
“Siempre las expectativas son buenas, pese al estado agónico de los ríos. Hay que empezar a sembrar de nuevo el recurso ictícola para luego recién cosechar. Es la única salida. El río solo se recupera, pero mientras tanto debemos buscar soluciones concretas”, concluyó.