PROTEGER EL FUTURO
Censo mundial de bosques
En el 2010 estarán los resultados de la evaluación de los recursos forestales mundiales. Se trata de un proyecto impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en el que también participará la Argentina.
Agencia CyTA-Instituto Leloir
12/04/2008

Argentina fue desde siempre un pulmón verde fundamental del planeta tierra, sin embargo el país está cambiando las bondades que destacaron su medio ambiente. Todos los años desaparecen 11 millones de hectáreas de áreas verdes boscosas tropicales. En Centro América la deforestación anual afecta entre el 4 y 5%. En el Amazonas Brasileño en los últimos 15 años la deforestación aumento un 150%. En Sudamérica las tasas alcanzan el 8% anual.
Fuente: El Santafesino

En la actualidad, los bosques mundiales abarcan casi 4 mil millones de hectáreas, aproximadamente el 30 por ciento de la superficie terrestre mundial. De acuerdo con un comunicado de prensa de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el planeta pierde alrededor de 200 kilómetros cuadrados de bosque por día.

A fin de conocer el estado de los bosques, la FAO invitó a los países a participar en la preparación de la próxima Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales (ERF) cuyos resultados estarán disponibles en el año 2010. El objetivo es obtener información acerca de la cantidad de bosques existentes, su gestión y su pérdida.

“Un mayor respaldo de los países y los adelantos en la tecnología de las comunicaciones harán que la próxima Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales sea la más exhaustiva y fiable realizada hasta la fecha”, señaló Jan Heino, subdirector general del departamento forestal de la FAO. Y agregó: “La evaluación de 2010 será una herramienta importante para medir el impacto de la deforestación en el cambio climático y el papel de los bosques para mitigar los efectos de este cambio”.

“El éxito del ERF de 2010 dependerá de la objetividad y precisión de la información suministrada por los países”, señaló Mette Wilkie, supervisora del proceso de recolección de datos en la FAO.

Además, dicha evaluación ampliará el conocimiento sobre la diversidad biológica de los bosques e incluirá estudios especiales tales como “Los árboles fuera del bosque”, “Los bosques y la reducción de la pobreza” y “Los bosques en el marco político, jurídico e institucional”, entre otros.

Argentina ya participó en la Evaluación de los Recursos Forestales 2005 y también lo hará en la versión 2010. La Dirección de Bosques de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación será el corresponsal del país en dicha evaluación. La elaboración del informe nacional se coordinará con la Dirección de Forestación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos en los capítulos relativos a bosques cultivados.

Informe de la Argentina

“Se va a elaborar un documento del país donde se incluirán los datos nacionales que formarán parte del informe mundial”, señala el ingeniero forestal Jorge L. Menéndez, Director de Bosques de la Subsecretaría de Política y Planificación Ambiental de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Asimismo, agrega: “Se registrarán datos sobre la extensión y las características de los bosques y otras tierras boscosas, información sobre la propiedad y derechos de manejo y uso de los bosques, el establecimiento y la regeneración de los recursos forestales y las perturbaciones que afectan a la salud y la vitalidad de la vida vegetal”.

Dicho informe también incluirá registros sobre los incendios forestales, el volumen y el valor de las extracciones de productos madereros, la cantidad y el valor de las extracciones de productos forestales no madereros, así como también, el marco institucional, político y legal referido a los recursos forestales.

Argentina ya cuenta con inventarios de bosques nativos y cultivados, que seguirá poniendo al día. Los datos de actualización de superficie se obtienen a través de imágenes satelitales que provee la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y mediante supervisiones hechas en terreno.

Estado de situación

“Los datos demuestran una constante pérdida de superficie de bosque nativo y la existencia de una aceleración del proceso en las últimas décadas”, asegura Menéndez.

Según las estimaciones efectuadas por la Unidad de Manejo del Sistema de Evaluación Forestal (UMSEF) de la Dirección de Bosques de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, la deforestación para el período 1998-2002 fue de alrededor de 230 mil hectáreas por año.

“El primer dato disponible sobre la superficie efectiva de bosque de la República Argentina corresponde al Censo Nacional Agropecuario del año 1937, que indicó una superficie de 37.535.308 hectáreas de bosques nativos”, puntualiza Menéndez.

En 1987, la superficie descendió a 35.180.000 hectáreas; en 1998, a 31.443.873 y en 2002, a 30.073.38, que corresponden a un 12,3% de la superficie continental del país.

“Los resultados preliminares muestran que la pérdida de bosque nativo tiende a aumentar en el lapso que va de 2002-2006, tanto en las provincias más afectadas en el período 1998-2002 como Santiago del Estero, Salta y Córdoba, así como también, en aquéllas donde la deforestación no era un proceso de relevancia, por ejemplo, Formosa”, señala Menéndez.

Deforestación acelerada

“La deforestación es un proceso que ocurre por pulsos asociados a momentos favorables para la expansión agrícola, ya sea por los precios de los productos agrícolas, cambios tecnológicos o contextos socio-políticos”, asegura Menéndez.

Según el ingeniero forestal, la Argentina, a partir de la década de 1990 y probablemente desde el año 1980, entra en un nuevo pulso de deforestación favorecido por la inversión en infraestructura, los cambios tecnológicos (transgénicos y siembra directa) y el contexto internacional (globalización) que motivan uno de los procesos de transformación de bosques nativos de mayores dimensiones en la historia del país.

Para Menéndez, el hecho de que los bosques estén degradados no significa que hayan perdido su potencial, por el contrario, son bosques que bajo prácticas tendientes al manejo sustentable, pueden ser recuperados.

De acuerdo con el ingeniero forestal, gracias a la silvicultura, que es un conjunto de reglas y técnicas que permiten la explotación racional de los bosques, así como su conservación y regeneración, sería posible lograr su recuperación.

Protección y beneficios fiscales

En diciembre de 2007 se promulgó la Ley Nacional 26.331 de Presupuestos Mínimos para la Conservación de los Bosques Nativos, en cuyos capítulos se consideran medidas para mitigar las amenazas sobre los mismos, como por ejemplo, la prohibición de desmontes hasta que cada jurisdicción elabore el ordenamiento territorial de sus bosques, informa Menéndez.

Esa ley también crea el Programa Nacional de Conservación de los Bosques Nativos que impulsa medidas para garantizar el manejo forestal sostenible y la aplicación de criterios e indicadores para medir la efectividad de las mismas.

“Por otra parte, dicha ley fomenta la creación y mantenimiento de reservas arbóreas en cada región eco-forestal y establece la necesidad de minimizar los efectos ambientales negativos en los aprovechamientos forestales para respetar los derechos de las comunidades indígenas originarias que habitan o dependen de los bosques nativos”, afirma Menéndez.

“La Ley 26.331 es una herramienta fundamental que por primera vez, permite contar con fondos destinados al manejo forestal sustentable mediante técnicas silvícolas, que valorizan los servicios ambientales que estos ecosistemas brindan a la sociedad. A su vez, intenta generar un punto de inflexión que detenga o acote el avance de la frontera agropecuaria de carácter irracional. Así, transforma la visión sobre el uso irrestricto del territorio por otra que apunta a conseguir su ordenamiento.”, destaca Menéndez.

Asimismo, el experto hace hincapié en que el Estado viene realizando desde hace años, un esfuerzo en la promoción de las plantaciones forestales a través de la Ley Nacional 25.080, que otorga beneficios económicos e impositivos no reintegrables a los productores que implanten nuevos bosques.

Para Menéndez, ese tipo de medidas, basadas en un criterio de sostenibilidad para las necesidades actuales, también permiten mantener y mejorar los recursos naturales para las generaciones futuras.




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