CIENCIA PARA LA VIDA
A la búsqueda de células madre
Crearon embriones híbridos formados a partir de material genético humano inyectado en un óvulo de vaca en una universidad de Gran Bretaña. De ese tipo de embriones podrían obtenerse células madre, útiles para tratar múltiples enfermedades.
Agencia CyTA-Instituto Leloir
10/04/2008


A comienzos de año, la Autoridad para la Fecundación y Embriología Humanas (HFEA, según sus siglas en inglés) de Gran Bretaña había autorizado la creación de embriones híbridos con fines terapéuticos para obtener células madre e intentar curar enfermedades como el Alzheimer, la atrofia muscular espinal o el Parkinson, entre otras.

De ese modo, el citado organismo, que regula el uso de las técnicas de fertilización artificial en ese país, otorgó licencias a científicos del King\'s College de Londres y de la Universidad de Newcastle para producir ese tipo de embriones.

No mucho tiempo después, a principios de abril, los investigadores de la Universidad de Newcastle informaron que habían logrado crear embriones a partir del material genético (ADN) del núcleo de células cutáneas humanas inyectadas en óvulos de vaca. Ahora el objetivo es investigar si las células madre derivadas de esos embriones pueden ser útiles para el diseño de terapias clínicas. Al respecto, hay experiencias similares en Estados Unidos y China.

Estos embriones híbridos “tienen 99,9 por ciento de ADN del núcleo humano transplantado y 0,1 por ciento de ADN mitocondrial proveniente de citoplasma del otro animal. Sin embargo, lo más importante es la diferencia en número de genes: el núcleo aportará 23.000 genes humanos y la mitocondria sólo 13 genes del animal. Esos 13 genes son muy similares entre cualquier mamífero y el hombre”, explica Alberto Kornblihtt, profesor titular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e Investigador del CONICET en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE) -UBA-CONICET.

De acuerdo con Kornblihtt, esa línea de investigación es una manera de evitar el uso de embriones obtenidos de un óvulo humano. “Esa técnica permitiría esquivar objeciones éticas o religiosas basadas en que para obtener las células madre de dicho embrión se estaría destruyendo vida humana, es decir, cometiendo un aborto”, señala.

El investigador, quien también es miembro del Comité Nacional de Ética en la Ciencia y la Tecnología (CECTE), considera que “otro factor a tener en cuenta es que los embriones híbridos no progresarían a término aunque se los implantara en el útero de una mujer; por lo tanto, al disgregarlos, no se estaría abortando el nacimiento de un bebé porque de todos modos éste no ocurriría”. De todos modos, las normas impuestas por la HFEA establecen que los embriones deben ser destruidos 14 días después de ser creados. Kornblihtt aclara que sus opiniones son personales y que no representan las de CECTE.

Por su parte, la doctora en filosofía y experta en bioética Arleen L. F. Salles, investigadora del Centro de Investigaciones Filosóficas de Buenos Aires, sostiene que “la ventaja está dada por la mayor disponibilidad de los óvulos de vaca. Hasta ahora se han estado utilizando óvulos humanos sobrantes para crear embriones de los cuales se derivan células madre, pero estos óvulos son escasos y muchas veces, de calidad inferior”.

Kornblihtt coincide: “Constituye una ventaja la prescindencia de recurrir a mujeres para la donación de óvulos, hecho que siempre se presta a problemas de orden comercial y de ética médica”.

Puntos de vista

Hay diferentes corrientes dentro de la bioética, con compromisos morales y cosmovisiones diversas.

“Frente a la posibilidad de la creación de embriones híbridos, existe un cierto consenso sobre cuáles son algunos de los temas fundamentales para discutir: la evaluación de los posibles beneficios y daños que puede traer aparejados, la cuestión del estatus moral del embrión creado y el peso que debe darse a la obligación moral de ayudar a otros”, destaca Salles, co-autora del libro Bioética: Nuevas Reflexiones sobre Debates Clásicos, editado por el Fondo de Cultura Económica.

Más allá de las discrepancias, lo cierto es que se estima que las terapias basadas en células madre podrían causar beneficios considerables a millones de pacientes. El empleo de esas células puede ser la base de la medicina regenerativa orientada al tratamiento de tejidos dañados y de varias enfermedades. “Las células madre son pluripotenciales, de ellas se desarrollan todos los órganos y tejidos que conforman al cuerpo humano”, explica Salles. En la actualidad, los científicos buscan obtener más conocimiento sobre cómo estas células se reprograman.

Según Korblihtt, “mientras los embriones híbridos no sean implantados en el útero de una mujer, no veo ningún obstáculo ético. Es decir, mientras no se los use con fines reproductivos, sino con fines terapéuticos para obtener células madre e intentar curar enfermedades, no veo ninguna objeción”.

Para el investigador y docente resulta importante desmitificar la fantasía de que tales embriones darían un monstruo híbrido si llegaran a término. “Lo más probable es que dieran un bebé humano, ya que la información del núcleo es excluyente”.

A fin de enriquecer el debate en torno a este tema, Salles resalta “la necesidad de analizar este tipo de técnicas y las cuestiones éticas que genera sin partir de posturas dogmáticas y sin apelar a eslóganes morales, como, por ejemplo, el conocido ‘lo que es antinatural es incorrecto’. La existencia de una actitud crítica y reflexiva que no simplifique ni busque soluciones morales fáciles para este tipo de cuestiones es fundamental”.

Un debate que sin duda, crecerá. También está previsto el empleo de óvulos de conejo, de cabra y de otros animales para crear embriones híbridos. Este año se votará en Gran Bretaña, una ley que ampliaría de forma generalizada -bajo normas de regulación-, el permiso otorgado a los centros de investigación interesados en trabajar en ese campo. Por el momento, los centros científicos que se inclinan por ese tipo de estudios deben solicitar autorización a la HFEA para obtener el permiso.